Reflexología Podal

Reflexología podal

¿Qué es la reflexología podal?

El sistema nervioso conecta cada órgano y sistema del cuerpo con una zona refleja de los pies. La reflexología es útil para tratar:

  • Dolores articulares en general.
  • Alteraciones del ciclo menstrual.
  • Trastornos respiratorios no específicos.
  • Cefaleas, migrañas y dolores sin causa aparente.
  • Tratamientos del estrés y de desequilibrios emocionales.
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En los pies se encuentra un mapa completo de nuestro organismo. La reflexología consiste en estimular o relajar determinados puntos de los pies para que el efecto actúe en la zona del cuerpo a la que está unida. En países como Dinamarca, Suecia, Finlandia, Singapur, Israel o Estados Unidos se utiliza como terapia complementaria de la medicina.

¿Para qué sirve la reflexología podal?

Este masaje se realiza en toda la planta del pie, en el empeine y en los tobillos. Se puede realizar de una manera más enérgica con presiones más consistentes, o también se puede realizar de una manera más suave con lo que el tratamiento se vuelve más “placentero” pero un poco menos efectivo. De todas formas la presión la determinará el paciente que nos indicará cuál es el umbral que de presión que aguanta y que en sucesivas sesiones podremos ir aumentando.

Resulta interesante resaltar la correspondencia existente entre la medicina tradicional china con sus cinco elementos con la reflexología podal. Cada elemento corresponde a un órgano concreto y ese órgano corresponde a un determinado sentimiento o emoción. Así el hígado corresponde a la ira y a la rabia, los riñones pertenecen al miedo, el estómago a la digestión de emociones…

En la práctica observamos como un órgano que se encuentra sobrecargado o débil en su localización de la planta del pie muestra una pequeña tensión y el paciente manifiesta dolor en esa zona concreta. Resaltar también como casi todas las personas manifiestan dolor tensión en la zona reflexológica del plexo solar, territorio correspondiente al diafragma y al estómago, donde metabolizamos las emociones.

En la práctica del trabajo reflexológico sedamos o tonificamos cada órgano en la medida que lo necesite, consiguiendo de este modo trabajar desde dos ángulos terapéuticos distintos: el aspecto físico de ese órgano y su correspondencia psico-emocional, haciendo una terapia más profunda y holística.

La experiencia de la aplicación de la reflexología podal me lleva a la afirmación de su gran utilidad en los procesos en los que hay un alto grado de “ruido mental”: estrés y ansiedad, y aun mayor entendimiento y manejo de las situaciones por parte de la persona que las padece. Por poner un ejemplo, una persona que tiene tendencia hacia el enfado (manifiestamente o no), manifestará dolor a la palpación en el punto reflexológico del hígado, órgano que como hemos comentado anteriormente según la tradición de la medicina tradicional china está unido a la ira, el enfado,…Tratando ese punto, entonces, trabajaremos a nivel físico, sedándolo, y a nivel psíquico haciendo que la persona tenga una mejor asimilación de esa emoción.

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