En 1999 realicé un viaje a Polonia. Me habían hablado de los campos de Auschwitz y sentía una gran curiosidad por conocerlos. Por aquel entonces, el nivel de conocimiento que poseía sobre los temas energéticos era reducido.
Recuerdo perfectamente el impacto que me produjo visitar las naves donde se hacinaban los prisioneros, literalmente los podía sentir. La gran cantidad de sufrimiento y muerte que se había producido en aquel lugar había dejado una energía espesa y negruzca, que se pegaba viscosamente a la mía.
Evidentemente, más de una energía difunta se acopló a la mía. Empecé a experimentar unas pesadillas muy vívidas en las que contemplaba escenas aterradoras de lo que ocurría en el campo de concentración.
Por fortuna, aquellas vacaciones acabamos en la Costa Brava, en un espacio muy natural y con muy poco turismo por esas fechas. Fue mi salvación, los baños que me di en el mar y la naturaleza consiguieron que se despegaran estas energías y las pesadillas desaparecieran.
Actualmente, es muy raro que visite un sitio de esas características. Con esta historia te quiero transmitir que es importante que vigiles muy bien los espacios que visitas y que, si lo haces, estés alerta y tengas una protección adecuada. Realizar el ejercicio de empoderamiento energético que te he enseñado te servirá para protegerte.
Éste es un ejemplo de la clase de energía de sufrimiento que permanece en los espacios donde han ocurrido cosas espantosas. Siempre queda esta impronta energética de sufrimiento y si no tienes cuidado es muy fácil que se pegue a ti.
Si percibes que tienes un enganche de estas características, la naturaleza te ayudará a quitártelo. Hablaré más adelante de ello.
Extracto del libro El Poder de tu Energía.