Pertenece a la suciedad energética. Para que podamos disfrutar de toda la tecnología que nos venden, que no es poca, es necesario crear potentes campos electromagnéticos. Esta tecnología incluye casi cualquier cosa: televisiones, teléfonos, relojes, coches, domótica…
Esta red incluye potentes antenas que captan las señales emitidas por satélites, que a su vez también lanzan intensas ondas electromagnéticas. Las ondas electromagnéticas son recogidas por nuestros teléfonos móviles y por los aparatos con wifi instalados en nuestras casas, centros de trabajo, centros de ocio y en general por todas partes.
Las wifis lanzan a su vez otra onda de menor intensidad. En conclusión, vivimos rodeados de ondas electromagnéticas de diferentes intensidades.
Debido al empuje tecnológico, estas ondas son cada vez más fuertes, de ahí nace la necesidad de implantar las redes 5G por todo el planeta. Este tipo de radiación es altamente tóxico para nuestra energía. Actualmente, China está investigando las posibilidades que tendría la implantación de una red… ¡6G! Es estremecedor.
En 2018, 215 científicos, organizaciones ecologistas y médicos de 41 países elaboraron un documento: “Llamamiento internacional para detener la implantación del 5G en la Tierra y el espacio”. Puedes encontrar todos los detalles en la web 5gspaceappeal.org. En dicho documento, este grupo de personas comunicó su alarma a la ONU en base a más de 10.000 estudios científico contrastados, que demuestran que la frecuencia emitida por la contaminación electromagnética daña la salud humana. No solo nos afecta negativamente a nosotros, este estudio también demuestra que afecta negativamente tanto a la vida vegetal como animal del planeta.
También existen recomendaciones de organismos internacionales advirtiendo del daño que producen los campos electromagnéticos. Un ejemplo es la resolución número 1815 de la asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa: “Teniendo en cuenta lo anterior, la
asamblea recomienda a los Estados miembros del Consejo de Europa, en términos generales, tomar todas las medidas razonables
para reducir la exposición a los campos electromagnéticos, especialmente a las radiofrecuencias emitidas por los teléfonos móviles,
y en particular la exposición en niños y jóvenes, para quienes el riesgo de tumores de la cabeza parece mayor”
Extracto del libro Matrix distópica.