Aunque estas dos palabras son muy parecidas, su significado es distinto. Para entender a la consciencia de nuestro yo superior, primero es conveniente entender el significado de la conciencia de la mente.
La conciencia es un estado mental que se va forjando a lo largo de los años y que está basado en el sistema de creencias de cada persona. Posee diferentes niveles dependiendo del grado de verdad que dichas creencias tengan. No posee un nivel fijo, es decir, puede aumentar su grado.
La conciencia principalmente es la interpretación que cada individuo hace de su entorno, no es conocimiento. Nos es útil en el plano físico para interactuar en nuestro día a día. Incita a la acción, pero no la puede inspirar porque eso lo hace la consciencia.
Está en contacto con la consciencia, con nuestro yo superior, con nuestra esencia, pero también nuestro yo superior, con nuestra esencia, pero también lo está con nuestro yo inferior, nuestro ego. Por decirlo de alguna manera, es una mente dividida.
La conciencia puede tener muchos niveles que van ascendiendo hacia el conocimiento. Un nivel de conciencia elevado puede llevarte hasta las puertas del conocimiento, pero no puede adentrarse en él porque carece de los atributos de la consciencia.
La consciencia forma parte de nuestro Espíritu, de nuestro Ser interior. No tiene niveles, ni grados.
En si es conocimiento y sabiduría y al contrario que la conciencia no puede cambiar, es la parte eterna de todo nuestro Ser interior.
No tiene niveles, ni grados. En si es conocimiento y sabiduría y al contrario que la conciencia no puede cambiar, es la parte eterna de todo ser humano.
Inspira a la conciencia a tomar acción y es la encargada de inspirar a nuestra mente. Dependiendo de la energía de cada persona su consciencia tendrá un grado más elevado o más bajo.
La consciencia sabe cómo es la conciencia, la cual sabe cómo es la mente y
cómo es la conciencia, la cual sabe cómo es la mente y sus pensamientos, la cual conoce al cuerpo físico.
Extracto del libro Consciencia entre vidas.