Pablo. 33 años. Agotamiento y desmotivación

Pablo era una persona vital. Le gustaba la vida y disfrutar de los pequeños detalles: un paseo por el campo, una cena romántica con su pareja, una tertulia con amigos…

Trabajaba en una importante firma de seguros. Últimamente percibía que su energía no era la de antes. Le daba la impresión de que sus compañeros de trabajo y los clientes con los que trabajaba le robaban su esencia vital, pero ¿era esto posible?

Su jefe lo llamaba varias veces al día y en cada conversación que mantenía se sentía más y más agotado. Empezó a sentirse desvitalizado, su sistema inmune empezó a flaquear.

Pablo era una persona que jamás se ponía enferma, sin embargo ahora cogía todos los virus que pasaban cerca de él, catarros, problemas digestivos, dolores musculares… Percibía además cómo poco a poco sus ganas de experimentar y disfrutar de la vida se iban apagando. Lentamente iban introduciéndose en su mente pensamientos que no reconocía en él pero que había visto en otras personas: apatía, falta de motivación, pesimismo…

Le realicé algunas sesiones de Regulación de Centros Vitales, que le ayudaron especialmente a limpiar su campo energético y a volver a reencontrarse con su energía, cortándole enganches energéticos que le afectaban negativamente.

Conforme fueron transcurriendo las sesiones fue encontrándose de nuevo como era él: vital, alegre y lleno de energía. Sus compañeros, sus clientes o su jefe ya no tenían acceso a su energía.